Llevo tiempo haciendo prácticas de aprendiz de brujo, especialmente para cuadrar las cuentas y llenar la olla, aunque sea de plantas silvestres.
Mi experiencia me dice que vale la pena:
· Obtengo 1 litro de lejía aproximadamente cada día con las cenizas de la cocina de leña.
· Recojo hierbas y plantas silvestres, que seco al horno de piedra y muelo para incorporarlas a los jabones que realizo; y para tomarlas en infusión o en el puchero.
· Destilo estas mismas plantas para hacer un jabón líquido oloroso (no es comparable en este aspecto al comercial) y suave.
Al ser productos de temporada en algunos casos los conservo en aceite (oleolato), secos, o en jabón bruto para mezclar después, batiéndolos con jabón líquido y lejía de cenizas.
El aceite reciclado lo obtengo de vecinos y conocidos (en pequeñas cantidades) filtrándolo y mezclándolo con aceite de girasol.
¿Tiene salida comercial el jabón natural?
Cada vez hay más gente que se dedica a ello, y la demanda es creciente, pero a escala doméstica (como es mi caso) sólo sirve para consumo propio, regalos e intercambio de productos naturales: frutas, verduras, madera, aceite reciclado, etc.
¿Ecología o economía?.