8/9/26

La gallina de los huevos de oro se rebela


—Voy a cambiar la historia de la gallina de los huevos de oro. Estoy harta de que el cuento termine con la gallina en la cazuela.

Esta vez no.

Antes de que el granjero descubra que dentro de mí no hay una fábrica de lingotes, me fugaré a Hollywood con el gallo Claudio.

Ya tenemos preparado el plan: pasaportes falsos, dos billetes de avión y una maleta llena de maíz. 

Claudio dice que allí respetan mucho a los artistas, aunque sospecho que lo dice porque quiere ser mi agente.

Lo primero que haré al llegar será contratar un abogado: siempre han estado explotando mi imagen sin pagarme.

Después venderemos mi historia a una plataforma: «La gallina de los huevos de oro: la verdadera historia».

Claudio quiere interpretar al héroe que me rescata. Tendremos que discutirlo. Esto es Hollywood, no el corral, y una gallina moderna no necesita que venga un gallo a salvarla.

Además, pienso registrar mis huevos como propiedad intelectual. Si quieren uno, que paguen derechos de reproducción.

El granjero seguramente aparecerá en televisión diciendo que siempre me trató como a una hija.

Luego llegarán los economistas explicando que mi fuga puede provocar una crisis financiera, los políticos prometerán crear una comisión de investigación, y algún fondo de inversión intentará comprarme antes de que suba mi cotización.

Pero para entonces Claudio y yo estaremos en Beverly Hills.

Él cantando al amanecer y yo escribiendo mis memorias en el ordenador: «Cómo sobreviví al capitalismo avícola y conseguí que dejaran de desplumarme».

Porque la moraleja necesita una actualización: Si tienes una gallina que pone huevos de oro, no la mates para averiguar qué tiene dentro. Págale un buen salario, dale vacaciones y procura que no aprenda a usar la Inteligencia Artificial.


Texto creado con Chat GPT

Imagen descargada de la red.

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