—De mayor voy a ser escritora para poder contar mentiras y que, en lugar de reñirme… me paguen.
Mi madre dice que mentir está muy feo.
Pero yo he visto que, si las mentiras tienen doscientas páginas, una portada bonita y se venden en una librería, las llaman novela.
Además, puedes decir que has viajado a Marte sin haber salido de casa, que conociste a un dragón, que hablaste con un fantasma o que el profesor de Matemáticas fue abducido por extraterrestres.
Y nadie te castiga, al contrario:
—¡Qué imaginación tiene esta niña!
Así que ya lo tengo decidido:
-Primero aprenderé a escribir muy bien.
-Después aprenderé a mentir todavía mejor.
—¿Y qué más necesito?
—Lectores.
Eso me preocupa un poco.
Inventar un millón de mentiras parece bastante más fácil que encontrar un millón de personas dispuestas a comprarlas.
Pero bueno… para eso también tengo un plan: cuando sea escritora, me inventaré a mis lectores.
Texto creado con Chat GPT
Imagen descargada de la red.
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