9/9/26

Las nuevas prioridades de Epi y Blas


Epi y Blas contemplaban el parque desde el sofá, como dos antiguos exploradores observando el territorio de sus hazañas pretéritas.

—¿Te acuerdas de cuando corríamos por el parque? —preguntó Epi con nostalgia.

—¡Sí! —respondió Blas—. Ahora solo corro cuando suena el microondas.

De jóvenes perseguían balones, autobuses y sueños imposibles. Ahora perseguían las gafas, el mando de la televisión y alguna palabra que se les escapaba justo cuando iban a pronunciarla.

Antes discutían sobre quién llegaría primero hasta la fuente. Ahora discutían sobre quién debía levantarse a comprobar si habían cerrado la puerta.

—Podríamos volver a correr —propuso Epi.

—Por supuesto —contestó Blas—. Mañana empezamos.

En ese momento sonó el microondas.

Blas se levantó del sofá con una agilidad desconocida, adelantó a Epi por el pasillo y llegó triunfante a la cocina.

—¡Todavía conservo mi velocidad!



—Sí —reconoció Epi—, pero antes corrías para ganar una carrera y ahora corres para que no se enfríen las croquetas.

Los dos se echaron a reír. 

Habían envejecido, era verdad, pero también habían aprendido algo importante: la vida no deja de tener metas; simplemente las acerca un poco más al sofá.

Texto creado con Chat GPT

Imagen descargada de la red.

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