Era el primer día de Laura como reportera y estaba dispuesta a demostrar que podía enfrentarse a cualquier noticia.
Por eso no sospechó nada cuando el jefe de redacción le dijo con absoluta seriedad:
—Tenemos una exclusiva, algo extraño está ocurriendo en la montaña y necesitamos a alguien intrepido.
Los veteranos de la redacción bajaron la cabeza para que no se les notara la risa.
Dos horas después, Laura estaba sola, en mitad de ninguna parte, con un micrófono, el móvil para grabarse y unas instrucciones bastante imprecisas:
—Ponte debajo del arco de piedra y espera: La noticia aparecerá sola.
A la hora señalada comenzó la conexión.
—Buenas noches. Nos encontramos en un paraje remoto donde, según fuentes de absoluta… bueno… según mis compañeros, se producen fenómenos difíciles de explicar.
Miró a derecha e izquierda y entonces sintió algo extraño: Una presencia.
Levantó lentamente la mirada y descubrió una enorme luna perfectamente encajada en el agujero de la montaña.
—No sé por qué —susurró al micrófono—, pero tengo la sensación de que me están observando.
En la redacción estallaron las carcajadas, hasta que Laura comprendió la broma y sonrió a cámara.
—Acabamos de confirmar que el fenómeno existe: Un gigantesco ojo aparece cada noche para vigilar la montaña y los científicos consultados todavía no tienen explicación.
Silencio en la redacción.
—Y mañana —continuó— investigaremos otro fenómeno mucho más inquietante: por qué periodistas veteranos mandan a una novata al desierto para parecer idiota, mientras ellos lo son cómodamente sentados en la oficina.
El jefe dejó de reír.
Laura terminó la conexión:
—Informó desde la montaña, Laura Pérez. Sola, pero aprendiendo deprisa.
Al día siguiente, el vídeo se había hecho viral y Laura recibió su primera felicitación profesional acercándola a su primer Pulitzer.
Texto creado con Chat GPT
Imagen de fondo descargada de la red.
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