12/4/16

Orígenes del decrecimiento

El crecimiento económico está unido a los principios de la economía convencional y hace referencia exclusivamente a parámetros estrictamente económicos. Así, las economías que estén en situación de crecer deben de hacerlo al menos aumentando su PIB al menos un 3% anual, y así se mantiene el bienestar, el empleo... 

La idea concreta del decrecimiento nace de pensadores críticos con la idea de desarrollo y con la sociedad de consumo, entre ellos Ivan Illich, André Gorz o Cornelius Castoriadus. Dentro del campo estrictamente de la economía, tras el informe del Club de Roma de 1972 aparecen voces críticas como la del economista, Herman Daly, un norteamericano que recibió el Nobel Alternativo en 1996, y que propuso la tesis del crecimiento 0. 

Aunque fue Georgescu Roegen, un economista rumano y padre de la bioeconomía el que introdujo el concepto de decrecimiento, tal y como se entiende ahora mismo. Roegen realizó en la década de los 70 algunas propuestas en esta dirección como: dejar de fabricar armamento para matarnos, ajustar la población mundial a la cantidad de personas que podrían alimentarse en el planeta con agricultura ecológica o permitir la libre circulación de personas entre países sin restricción. 

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Movimiento por el decrecimiento: Consumir menos para vivir mejor

Pretende ser una alternativa al modelo de crecimiento vigente, y promover una prosperidad estable, solidaria y duradera


Qué no es la banca ética.

Por mi trabajo en un banco ético, llevo casi 9 años tratando de encontrar la mejor forma de explicar qué es eso de la banca ética. Me ha tocado repetir hasta la saciedad que no, que no es un oxímoron, que al menos hay una veintena de entidades en todo el mundo que demuestran que es posible hacer finanzas con rostro humano. Y que, si bien este modelo de banca destaca por tener unos valores claramente sociales y medioambientales, no se queda a la zaga en cuanto a resultados, si nos ponemos analíticos. De hecho, proporcionalmente los bancos con valores conceden más préstamos y son más rentables que las grandes entidades sistémicas. 
Ver más Banca ética.



Adaptación al cambio climático en zonas de montaña

Adaptación al cambio climático en zonas de montaña : AGRO Noticias



Adaptación al cambio climático en zonas de montaña
Las montañas proporcionan diversos servicios ambientales como agua, energía, suelo y biodiversidad y son de vital importancia no solo para las poblaciones locales sino también para los ecosistemas y las poblaciones que se encuentran a menor altitud. Por consiguiente, el impacto del cambio climático en los ecosistemas de montaña está afectando a grandes zonas geográficas y millones de personas en todo el mundo. En las cordilleras de América Central y América del Sur, las estrategias para desarrollar las capacidades de adaptación al cambio climático se caracterizan por ser participativas y buscan mejorar la conservación de los recursos naturales, proporcionando acceso a nuevas tecnologías y recuperando el conocimiento tradicional. También, se centran en la conservación de los recursos hídricos y la agrobiodiversidad. Esta guía presenta diversas experiencias, organizaciones y publicaciones de la región, así como las lecciones que podrían ser útiles para otros ecosistemas de montaña del mundo. 
Fuente:solucionespracticas.org
Mes: Enero
Año: 2015
Documento LIBRO.pdf

Resiliencia: ¿cuánto puede aguantar la naturaleza?

Imagen: Taras Kalapun
Un incendio forestal o una marea negra arrasan todo cuanto se pone a su paso. Pero la naturaleza es capaz de resistir y recuperarse de los daños causados. Ahora bien, esta capacidad, denominada resiliencia, tiene un límite que los seres humanos han comenzado a poner a prueba. Los expertos explican que, si se sobrepasa, las consecuencias para los ecosistemas y la humanidad serán nefastas. Este artículo explica qué es la resiliencia y cómo nos afecta, los límites que tiene y cómo mejorar esta capacidad de la naturaleza.

Resiliencia, qué es y cómo nos afecta

Tras un desastre natural, la quema de un bosque o un derrame de crudo en el mar, la imagen resulta dantesca. Por ello asombra cómo la naturaleza es capaz de sobreponerse con el paso del tiempo. La resiliencia indica la capacidad de un ecosistema (o cualquier otro sistema en general) para aguantar las perturbaciones sin perder sus propiedades fundamentales, explica Vasilis Dakos, científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD) y experto en colapso ambiental. Gracias a la resiliencia, la naturaleza puede recuperarse una vez que la perturbación ha terminado.
La protección de la biodiversidad es crucial para mantener la resiliencia de la naturaleza
El concepto lo planteó en 1973 Crawford Stanley Holling, ecologista canadiense y profesor de Ciencias Ecológicas de la Universidad de Florida, para describir la persistencia de los sistemas naturales frente a los cambios o impactos ambientales de origen natural o humano. La idea se ha adaptado a otros campos, como la Psicología, donde se utiliza para describir la capacidad que tienen todas las personas, en mayor o menor grado, de asumir situaciones límite o de sobreponerse a experiencias de dolor emocional.
Los impactos ambientales provocados por los seres humanos reducen la resiliencia y, en consecuencia, el flujo de bienes y servicios que los ecosistemas proporcionan a la sociedad. Así lo subraya la guía "Comunicar la sostenibilidad", de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca que una resiliencia débil desencadena la destrucción de los medios de vida de millones de personas y los beneficios del desarrollo que se han tardado años en obtener.
Dakos señala que "la ciencia ya ha dejado claro que un planeta de baja resiliencia por cambios antropogénicos (causados por los seres humanos), aunque no solo, puede ser más vulnerable, con considerables consecuencias para la vida y el funcionamiento de los sistemas de la Tierra".

Monsanto se vuelve hortelano en España


Un investigador de Monsanto en un laboratorio de la empresa en EE UU. / DANIEL ACKER (BLOOMBERG)
Monsanto es, posiblemente, la más visible de entre las empresas agroquímicas que han orientado su desarrollo de negocio hacia herbicidas más potentes y semillas —genéticamente modificadas— resistentes a las plagas y a la sequía. En consecuencia, la química estadounidense se ha convertido en símbolo para unos y enemigo acérrimo para otros. Pero además de por las polémicas semillas transgénicas, el grupo también apuesta por productos hortícolas mejorados de forma tradicional (es decir, por selección natural). Y considerando las condiciones ambientales del campo español y el hecho de que el país es uno de sus principales mercados dentro de la Unión Europea, es natural que Monsanto haya elegido España para instalar cuatro centros de investigación para el desarrollo de nuevos productos. 
 En 55 hectáreas —de las que la mitad corresponden a invernaderos— repartidas entre La Mojonera, El Ejido y Cuevas de los Úbedas (las tres en Almería) y Miranda (Murcia) medio centenar de investigadores y una veintena de técnicos de campo desarrollan nuevas variedades. En cultivos protegidos —es decir, que crecen en invernadero— Monsanto tiene en marcha un total de 13 programas de mejora genética, entre los que destacan los proyectos en tomates, pepinos, pimientos, melón, berenjena y calabacín. La compañía gasta nueve millones al año en I+D en Murcia y Almería Especial interés tienen las investigaciones en el tomate, el producto más importante de la huerta ibérica. 
España vende fuera más de 1.200 millones de euros en tomates al año, lo que representa un 0,5% de las exportaciones del país. Los objetivos de Monsanto en sus investigaciones sobre la tomatera apuntan a obtener variedades adaptadas a diferentes zonas de la Península, cada una de ellas con su evolución de las temperaturas y sus fechas específicas de siembra. 
Todas ellas deben poder resistir a las enfermedades y a los procesos de envasado y transporte hasta los mercados de destino. Y, lo que es más importante, deben hacerlo manteniendo su sabor.
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9/4/16

JABON ALOE LAUREL


Fundir 
jabón Aloe 1 Kg
Jabón de aloe, hinojo y romero. 
en 
Oleato de bayas de laurel (ver).
Aloe líquido 1 Kg.
Jabón líquido de laurel.

Salen piezas de ± 50g